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“Mi Vecina Quiere Presentarme a su Gato”

Javier Krahe

CineClube Padre Feijoo

ADIANTO DA PROGRAMACIÓN DO CINECLUBE PADRE FEIJOO, ABRIL E MAIO DE 2013

(Proxeccións, no Cinebox Ourense; Centro C. Pontevella)

[Cota xeral de entrada; 4€]

Durante os meses de abril e maio (agás, o festivo 1 de maio), faremos un repaso de directores consagrados e outros, que se inician, pero que no seu estilo inicial, permiten adiviñar unha marca definitoria do seu carácter. Con eles, rematamos a primeira parte da témpada 2013 co ciclo denominado “CINE DE AUTOR”.

Estes dous meses repasamos as últimas obras; do francés François Ozon (considerado o “Almodóvar francés”), do ruso (con estilo semellante ao polaco Krzysztof Kieślowski) Andrei Zvyagintsev, do americano Paul Thomas Anderson, dos irmás Paolo e Vittorio Taviani, do luso Miguel Gomes (que xa dera que falar co anterior filme “Aquele querido mes de agosto”), do novel; Benh Zeitlin (que nos descobre un universo fantástico, co seu primeiro filme) e dos polémicos Michael Haneke e Leo Carax.

O tráiler do programado

https://www.youtube.com/watch?v=oCSvFEbAYKk


> O resumo, coas datas:

  • Mércores, 3 de abril de 2013

Na casa “Dans la maison” (Francia, 2012) 105 min. 

Director: François Ozon

  • Mércores, 10 de abril de 2013

Elena(2011, Rusia) 109 min. 

Director: Andrei Zvyagintsev

  • Mércores, 17 de abril de 2013

The Master (2012, EE.UU) 137 min. 

Director: Paul Thomas Anderson

  • Mércores, 24 de abril de 2013

César debe morrer “Cesare deve morire” (2012, Italia) 76 min. 

Director: Paolo Taviani, Vittorio Taviani

  • Mércores, 8 de maio de 2013

Tabú “Tabu” (2012, Portugal) 118 min. 

Director: Miguel Gomes

  • Mércores, 15 de maio de 2013 

Bestas do sur salvaxe “Beasts of the Southern Wild” (2012, EE.UU) 91 min. 

Director: Benh Zeitlin

  • Mércores, 22 de maio de 2013

Amor “Amour” (2012, Austria) 127 min. 

Director: Michael Haneke

  • Mércores, 29 de maio de 2013

Holy Motors (2012, Francia) 115 min. 

Director: Leos Carax

 

en abril, aguas mil…

Una Crítica Sincera

Hemos recibido un mail de Jerónimo Martel, crítico de Arte de “la Voz de Galicia” en el que nos comunica que por una afección en la vista no podrá seguir realizando su crónica de todas la exposiciones y eventos artísticos de la ciudad. Es una noticia que nos llena de tristeza por suponer la dificultad de un amigo para ver no solo el arte, si no a las personas y la naturaleza, pero, conociendo a Jerónimo, sabemos que ese padecimiento no le afectara a los ojos del alma con los que era capaz de ver más allá de lo visible, y con los que podrá seguir dado luz a las obras que surgen del corazón de los artistas.

Con ocasión de una exposición nos explicó la expresión “una crítica sincera” con la erudición que le caracteriza. Así nos dijo que en el renacimiento, los escultores cuando cometían un error en la pieza, reparaban el daño rellenado la grieta con cera para evitar que se notara. La expresión ”una crítica sincera” se refería a una opinión auténtica, sin corregir por lo políticamente correcto, sin edulcorar y sin atemperar la expresión, dando justamente la auténtica opinión que le obra despierta en el crítico.

A continuación reproducimos un artículo sobre nosotros que publicó Jerónimo Martel en “La Voz de Galicia” de Ourense con motivo de la realización del “ Festival Amicus “. Esta es nuestra mejor medalla y creemos que la opinión de Jerónimo fue SIN CERA.

 

Fundación Cum Laude 

Autor:  Jerónimo Martel

Fecha de publicación: 3/12/2011 –  

La fundación ourensana Cum Laude, que preside ejecutivamente Ángeles Rodríguez, se constituyó en 2009. Desde ese momento, paso a paso ha ido promoviendo, gestionando y difundiendo el bien. Lo que hace desde Ourense, pero también si es preciso abarcando el mundo. Y lo hace además modestamente, en una clave de colaboración y sinergia con otras instituciones. El sábado pasado, desarrolló un concierto solidario en el Auditorio de Ourense. Contaba con la colaboración de los concellos de A Merca, Cartelle y Barbadás, la Escola Municipal de Música de Barbadás, Cosaga, Scanner Ourense y el Grupo de Transporte Alfer. Actuó el grupo musical Nova Fronteira & Cartelle. Los fondos recaudados atenderán, de la mano de la ONG Colores de Camerún, la construcción de un centro ortopédico en Bambilli, Camerún. Cum Laude apuesta por el efecto mariposa, que refleja un refrán chino así: «El aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo». Pero, es más, apuesta en suma por el principio de Arquímedes: «Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo».

sobre el café

Economía del Bien Común

El núcleo del modelo para construir una Economía del Bien Común consiste en sustituir los dos principios en que se basa el sistema de mercado actual, competencia y afán de lucro, por otros dos principios, cooperación y contribución al bien común, que conformarían el sistema de mercado futuro.

El sistema de mercado actual mide el éxito económico a nivel de empresas (microeconomía) mediante el beneficio financiero, que se muestra en el Balance Financiero.

Y a nivel nacional (macroeconomía) lo mide mediante el Producto Interior Bruto (PIB). Ambas magnitudes se expresan en valores monetarios, y esto es un error metodológico grave.

Según los libros de texto tradicionales, el fin primoridal de la economía es la satisfacción de las necesidades humanas. Y la expresión monetaria no nos dice nada respecto si se está consiguiendo satisfacer esas necesidades.

Recomendamos el libro “La Economía del bien común”, de Christian Felber

Festival del Camino de Santiago

El Festival de Cine y Televisión Camino de Santiago mostrará, entre los días 3 y 7 de junio, una amplia muestra de los filmes y las series de televisión españolas realizadas en los últimos tiempos. Una cita que pretende “promover que estas películas nuevas e inéditas lleguen a los espectadores, y también facilitar al público el acceso a sus creadores”, en palabras de la directora del certamen, Nazareth Martín.

La programación se completa con cinco días de proyecciones, encuentros con directores, exposiciones y talleres para niños y mayores.

La directora del festival apuntó que “quizá la idea de organizar un Festival así parezca un poco loca en estos tiempos: estamos organizando un festival de iniciativa cien por cien privada en un contexto muy difícil, pero creemos en el cine español y consideramos que Santiago puede convertirse en uno de los centros de atención de esta manifestación artística que nos enriquece como personas y que, además, genera cientos de puestos de trabajo.

El evento está organizado y promovido por 

Zinnia Eventos&Imagen

Tendrá por sedes:

Salón Teatro en Rúa Nova de Santiago de Compostela

Teatro Principal de la ciudad.

EL NUEVO ZURBARAN

ALEJANDRO MONGE O LA OBSESIÓN DEL CONTRASTE 

Alejandro Monge lleva a una carrera fulgurante: ha logrado, en muy poco tiempo, crear un puñado de imágenes que lo definen: rostros poderosos, turbadores, inscritos sobre un fondo negro. El conjunto, de entrada, hace pensar en el barroco y se aproxima a un hiperrealismo que no excluye lo sombrío: a veces sus cuadros, resueltos en óleo sobre lienzo, hacen pensar en la fotografía de Pierre Gonnord, por citar un icono que muchos empezamos a reconocer, aunque sus fuentes hay que buscarlas en la pintura, en Zurbarán, por ejemplo, en Francisco Pradilla e incluso en maestros más contemporáneos como Antonio López. 

A veces, la obra de Alejandro Monge tiene algo de trampantojo: aparenta ser una fotografía, trabajada hasta sus últimas consecuencias en la textura y en el contraste (dice Alejandro: “uno de mis vicios es el contraste. Me gusta mucho, lo busco, me define”), pero en realidad es una pieza al óleo, meditada, de ejecución parsimoniosa que puede prolongarse hasta los dos meses. Es una pintura con tiempo que aspira a la perfección, a crear una nueva imagen de la realidad, y que pretende crear un auténtico ‘artefacto’ pictórico, con las cualidades de la pintura. 

Alejandro Monge lleva en el arte poco más de tres años. Un día le dijeron –quizá fuera su propio padre, Jesús Monge, decorador y aficionado en otros tiempos a los tonos obsesivos del negro- que debería abrazar los pinceles: darse una oportunidad. Medirse consigo mismo. Desplegar los talentos naturales. “Déjalo todo y ponte a pintar”, le dijo. Y lo ha hecho: ha asistido a clases de dibujo con Mariángeles Cañada durante seis meses y luego ha trabajado en su estudio. En este tiempo ha hecho muchas cosas: un autorretrato paterno, una serie de fumadores o de volutas de humo que avanzan y se enredan y se expanden en el aire, y ha hecho algunos experimentos con la escultura. En todo este tiempo, su obra no ha pasado inadvertida: ha sido valorada, seleccionada y expuesta, y ha llamado la atención por su personalidad. Por sus investigación, por su  búsqueda. Y por el torrente del negro, que es cuna, refugio y laboratorio de formas. Alejandro dice que es su color favorito: durante algún tiempo vivió en habitaciones pintadas de negro, a pesar de que no le atrae lo siniestro ni pertenece a ningún grupo gótico. 

Un retrato siempre es un ejercicio complejo: trascender un rostro y transformarlo en materia artística, sujeta al modelo y a la vez independiente de él, no es nada fácil. Alejandro lo logra. Y he aquí la prueba: cuida los detalles, los gestos, los rasgos, cualquier matiz: desde una ceja que se enarca bruscamente hasta el intenso carmín de unos labios, desde la fuerza de unos ojos a la caída, hilo a hilo de oro, del cabello. Sus rostros tienen belleza y energía, pero también pueden ser desdeñosos, desafiantes; pueden expresar estupor, desgarro o pérdida. En su obra no hay nada complaciente: por ejemplo, la pureza y el candor de una niña pugnan con el instinto de los doberman, tan amenazantes, sobre una atmósfera oscura, que resalta los ojos de los protagonistas; las miradas parecen de acero o de hielo, hay como una contracción, una perplejidad, ira contenida. O puede haber también, cuando el rostro parece algo más ensimismado, un rasgo místico con la concentración y el tránsito inefable de un monje. La luz moldea el rostro en el centro del cuadro, lo moldea y lo ciñe, resalta su personalidad y su energía, que parece indómita. Ni en sus retratos de mujeres asistimos a un manifiesto de suavidad. Quizá haya una mayor contención de la inquietud, pero siempre hay algo desapacible. Que hiere, que inquiere o que duele. 

Además de esos retratos, expresivos y turbadores, Alejandro Monge ha hecho otras series: paisajes. Paisajes de cielos, más bien tenebrosos o crepusculares, como de un romanticismo tan misterioso como sombrío, y paisajes de bosques tras la nieve. Paisajes de nieve pintada. Los primeros, casi en formato panorámico, aluden a la pintura del siglo XIX, a Caspar David Fiedrich, quizá, a esos mundos de tinieblas donde todo es posible: el miedo, el sueño, la fantasmagoría, la irrupción de criaturas de pesadilla, el pausado movimiento de la luna entre dramáticas nubes. Y también evocan algo que Alejandro desarrolla con más énfasis en la escultura: la fragilidad, la fugacidad, la penumbra. La estación otoñal y anímica de la incertidumbre. En los segundos paisajes, que parecen realizados como a carboncillo, el pintor busca la depuración formal: elabora lo máximo con lo mínimo. Sugiere. Y abre la puerta hacia el más allá, hacia un mundo desconocido, que acaba de ser visitado por el temporal o por la nieve. Y luego, tras las inclemencias, recupera la serenidad. En ese territorio tan literario, casi de cuento de hadas, Alejandro se mueve a su antojo. Parece preguntarse: ¿qué habrá allá, en el interior, después del claro del bosque? ¿Cómo sonarán las pisadas del paseante sobre la alfombra de hojas y matojos? Casi da la sensación de que invita a entrar con el lobo, con las inconcretas alimañas, con la melodía del silencio sibilante. A Alejandro Monge le encanta contraponer la oscuridad con el fulgor de la nieve sobre los pinos. E incluso le encanta sugerir otra idea: el bosque, varado tras el temporal, está muerto. Inmóvil. Inerte. Encadenado a la región del sortilegio.

He aquí un artista con un gran porvenir. El retrato es más exigente y demanda un ejercicio plástico de abstracción y de matices expresivos; el propio artista señala que el retrato coarta, despierta una tensión especial que va más allá de la dificultad. En el paisaje el pintor parece reposar. Experimenta, juega, evoluciona casi sin percatarse. Se divierte. Y eso también se ve en sus desnudos de mujer, que abren otra veta de inspiración y de búsqueda.

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