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Por Navidad, las diversas ONG lanzan originales campañas, como regalar vacunas contra enfermedades mortales o bienes de primera necesidad como vacas, cabras, material escolar y pruebas médicas a quien realmente lo necesita: los pobres del Tercer Mundo y muy especialmente los niños. Subirse al tren de la solidaridad siempre es posible y, sobre todo, en Navidad.

El primer paso es decidir qué tipo de billete de tren se va a adquirir, si el que conduce a ser el representante de una organización, o el que lleva a contribuir de manera puntual por Navidad de diversas maneras: donando, regalando productos del denominado comercio justo o, incluso, apadrinando a un niño o una familia.

En este especial tren no existen compartimentos de turista y primera clase, todos los viajeros son iguales, desde el voluntario anónimo hasta los famosos que colaboran desinteresadamente. En la actualidad, cada hora mueren más de 900 niños (menores de cinco años), lo que supone que en un año han muerto 7,6 millones de pequeños, según informes de la Organización Mundial de la Salud.

En Navidad, las organizaciones no gubernamentales lanzan nuevos productos con la sana finalidad de recaudar dinero. Todas siguen la fórmula tradicional, que es la venta por internet o en tiendas de objetos marcados con el logo de la institución de la que se trate. Entre esos artículos podremos adquirir, desde bolígrafos, gorras, tazas y camisetas, hasta productos de alimentación, ropa y complementos, la mayor parte de ellos fabricados en países en vías de desarrollo y que se venden con la etiqueta de “Comercio Justo”.

 

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